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A pesar del cáncer, es fuerte como un ‘roble’

A pesar del cáncer, es fuerte como un ‘roble’

Baruch Alejandro Anlev Ramírez, hoy de 17 años, nunca pensó que a los 15 tendría que responder a la pregunta: “¿Prefieres una cirugía radical o conservadora?” Radical significaba amputación total de su pierna izquierda; y  conservadora, sólo la extirpación de la zona afectada, con la posibilidad de que aquel tumor maligno se propagara por su cuerpo por invasión y metástasis.

Cristina Pérez-Stadelmann
politica@eluniversal.com.mx

 

“Yo recomiendo la cirugía radical, pero tú tienes que decidir: sí o no”,  le indicó  el médico en el Hospital General de Tapachula, Chiapas.   

Alejandro respondió afirmativamente, “un poco sin saber qué hacía. Aquella era la peor y la más confusa decisión que hasta ahora me tocaba tomar”, relata  el joven. Se decidió por la cirugía radical, con la esperanza de que el tumor de su pierna izquierda se erradicaría por completo. No fue así.

A los pocos meses apareció un tumor en el pulmón, que lo llevó varias semanas al hospital. Hasta la fecha ha tenido que atender seis sesiones de quimioterapia en Chiapas y una en el Distrito Federal, y el tratamiento continúa. Su ciclo escolar se detuvo. No tenía la suficiente fortaleza para caminar  ni para trasladarse.   

Alejandro tampoco sabía —ni tendría por qué saberlo— que la pierna que le fue amputada debía ser enterrada, que tendrían que contactar a una funeraria, comprar un féretro y sepultarla en un panteón porque los laboratorios —cuando menos uno en Chiapas— debían regresar el miembro amputado al familiar.

 “Esto es por ley. Si la persona no entierra el miembro, es multada”, explica el joven, quien tiene como ídolos futbolísticos al portero Jesús Corona y al delantero  Christian Eduardo Giménez. “¡Mi pasión es el futbol y mi equipo el Cruz Azul!”, dice.

Durante la conversación, Baruch Alejandro entrevera hechos muy fuertes relacionados con su enfermedad, con situaciones que le alegran y entusiasman.  
  
Dice  que a su corta edad tuvo que comprender términos como biopsia, fibrosarcoma y osteorsarcoma; supo que el osteosarcoma es el tipo más común de cáncer de hueso y el sexto tipo de cáncer más común durante la infancia. Aprendió que puede afectar a los adolescentes que están experimentando un crecimiento rápido en altura, y supo —afirma— el verdadero significado de las palabras solidaridad y buena salud. Dejó de fumar.

“Solidaridad, no sólo por el apoyo emocional y económico que he recibido de familiares y amigos para mis traslados a Chiapas para las quimioterapias, sino también porque estoy tratando de apoyar a un chavo de nueve años que, como yo, tiene cáncer en los huesos y ya le amputaron la pierna”, agrega  con  voz entrecortada. Su abuela lo llama “mi roble”.    

Fue su  madre, Rosa Margarita, de 38 años de edad, quien pudo explicarle algunos términos médicos por sus estudios de enfermería. Fue ella también quien tuvo que enterrar la pierna  de su hijo en el panteón.
 
Baruch Alejandro es un joven alto y fuerte que actualmente utiliza muletas y hasta hace poco fue delantero y capitán del equipo Guerreros Aztecas. Cursó hasta el tercer semestre de Bachilleres, le gusta la música y el diseño gráfico. En un futuro próximo,  en cuanto recupere su salud, piensa regresar al futbol, formar una familia y “librarla (…) y ya no despertar con la angustia de saber si habrá o no un día más para mí”.