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Se libra del infierno de las drogas

Se libra del infierno de las drogas

La adicción es un problema que ataca a los jóvenes; según el Conadic, algunos adolescentes prueban estupefacientes desde los 12 años y un estudio en Nuevo Laredo destaca que 90% tiene entre 18 a 25 años
Gastón Monge/corresponsal
 
José Rafael Martínez Uresti se sumió en el infierno de las drogas toda su juventud. Inició a los 15 años y ha consumido desde mariguana, hasta cocaína, pastas, crack y heroína por vía venal. Lo hacía
porque tenía problemas familiares y porque se juntaba con otros adictos, dice. Hoy, 15 años después, asegura que libró la fatal atracción.
 
“El cuerpo ya te lo pide, ya no la usas ni para drogarte, es para que te quite los dolores de los huesos que te dan, porque ya no es como era…”, explica mientras muestra en sus brazos las huellas que le han dejado por años las jeringas para suministrar heroína.
 
Para conseguirla, tenía que robar, incluso con armas de fuego, pero lo hacía solo, así le tocaba toda, sin necesidad de compartirla. “Me enseñé en la calle, pero después de probar heroína, el cuerpo te la pide cada vez más”, detalla.
 
José estuvo en el penal tres veces por varios delitos: la última vez fue en 2007. “Empecé con los solventes de niño y se conseguían donde fuera, pero la heroína me consumió todo… casa, carro, trabajo…”.
Este joven, igual que los que consumen heroína, primero se sienten mal, pero después les llega una tranquilidad y relajamiento en el cuerpo.
 
“Es como si me saliera del cuerpo. Me hace sentir bien. Si es de buena calidad (la droga) el viaje dura una hora, pero sino, sólo 30 minutos, lo que nos obliga a una sobredosis”, precisa.
 
Desde que está en rehabilitación en la Clínica Integral, ya no se droga, aunque le quedaron “las dolencias de los huesos. Me siento mejor porque ahora tengo reloj, celular… me visto bien y hasta novia tengo, porque trabajo de lavaplatos”, refiere.
 
Convencido de que no regresará al mundo de las drogas, Rafael recapitula sobre su vida: “Todos (los adictos) somos delincuentes, porque la necesidad de consumir droga nos obliga a robar, y porque es el cuerpo el que nos pide hacerlo. Veo a chavos de 13, 14 y 15 años que ya las consumen.
 
“He visto muchas personas que se han muerto drogadas a un lado mío. Se les ponen las uñas negras y los labios morados, ya no respiran y se mueren dormidos”, relata.
 
“Sólo 5% se rehabilita”
 
Rechazados por la sociedad y negados por las autoridades responsables de su rehabilitación, cientos de adictos se consumen ante la indiferencia oficial y la ausencia de oportunidades que les permitan mejorar su calidad de vida.
 
Su única opción para sobrevivir es el delito, la cárcel y, en el peor de los casos, la muerte, dice Juan Manuel Mata Mora, director de la Clínica Integral de Tratamiento sobre las Adicciones.
 
Destaca que “sólo un 5% de la población adicta se rehabilita, y esto va de acuerdo con los estudios científicos que se han hecho en México y en Estados Unidos, mientras que en España el porcentaje es de 7 a 8%, pero siempre es menos de 10%”.
 
Resalta que la mayoría de pacientes que acuden a dicha clínica, al no haber tenido oportunidades de trabajo, delinquieron para obtener recursos y así poder mantener sus adicciones.
 
La mayoría son delincuentes comunes, que ya cometieron crímenes a mano armada; otros se dedican al paterismo y a cometer delitos de alto impacto, como el secuestro, el tráfico de drogas y el homicidio, y lo hacen ya como un modus vivendi porque no saben hacer otra cosa, debido a la falta de oportunidades y de su rehabilitación integral.
 
Un motivo más que los orilla a delinquir es el tráfico de drogas. Antes Nuevo Laredo era un lugar de paso para el trasiego, pero en los últimos años la situación cambió, porque la droga ya no es de paso, ahora se queda en la ciudad y se paga en especie a los consumidores que son utilizados para esa labor.
 
“Quienes cometen delitos de alto impacto y vienen aquí para su rehabilitación, es porque estuvieron presos en alguna cárcel y pagaron sus delitos con una condena, por lo que al ser ex convictos, es obvio que tienen pocas oportunidades para trabajar”, señala.
 
El 10% de sus pacientes son ex convictos, aunque podría ser mayor la cifra, ya que los adictos, cuando salieron de la cárcel, suelen mentir “y tienen una habilidad para engañar, y lo que digo no puede ser mentira porque he tenido experiencias que lo sustentan”, refiere.
 
Por lo regular, 95% de los adictos padece las secuelas por las drogas en su organismo y presentan ante la sociedad una imagen deteriorada, muchas veces con cicatrices y tatuajes, lo que motiva un sentimiento de rechazo.
 
Las cifras
 
A nivel nacional, la mariguana sigue siendo el enervante de mayor uso y representa 80% del consumo total. La cocaína aparece en segundo lugar con una prevalencia de un adicto a esta droga por cada 2.4 usuarios de la hierba.
 
Uno de cada cinco usuarios de cocaína la consumen en forma de piedra o crack, según la Encuesta Nacional de Adicciones 2011, la más reciente elaborada por la Secretaría de Salud federal.
 
La encuesta de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), indica que la mariguana la consumen desde adolescentes de 12 años hasta personas de 65 años, principalmente hombres, con un incremento de 1.7% a 2.2% con relación al censo de 2008.
 
La siguiente es la cocaína y en menor proporción las drogas sintéticas, pero en su mayoría son los hombres quienes más las usan y los más afectados por sus secuelas.
 
En términos del crecimiento poblacional, según el estudio, la cifra de personas que consumen algún tipo de droga se incrementó de 450 mil, en 2008, a 550 mil, en 2011. La prevalencia de consumo se concentra en personas entre 18 y 34 años de edad.
 
Debido a que en Nuevo Laredo no hay un organismo que se dedique al tratamiento integral de las adiciones ni existen cifras confiables de la cantidad de consumidores.
 
El consumo de las drogas no depende del tipo ni de sus efectos, sino del precio en el mercado callejero, y al que se tasa en EU, en donde el uso de drogas no es tan penado como en México, por lo que su influencia es fuerte en Nuevo Laredo por ser una ciudad fronteriza.
 
Un adicto requiere al menos tres dosis diarias a un costo aproximado de 150 pesos cada una; el efecto dura de media hora hasta varias horas, lo que dependerá del estado físico y del tiempo que lleve consumiendo drogas.
Según el estudio, el problema ataca a los jóvenes principalmente. La mayoría de adictos en la ciudad son hombres de 18 a 25 años (70%) y en menor proporción las mujeres (20%). El 10% restante, don consumidores mayores de 30 años.
 
De cada 10 adictos que acuden a la Clínica Integral para su tratamiento, ocho son hombres y dos mujeres mayores de 18 años, aunque ocasionalmente acuden adolescentes.
 
El tratamiento
El médico Manuel Mata Mora explica que una de las razones del abandono de estas personas podría ser que las autoridades consideren a los adictos improductivos, mientras que sus opciones de desarrollo son desiguales en comparación con el resto de las personas.
 
“Esto es así porque no se les brinda la oportunidad para reintegrarse a la sociedad con programas completos de rehabilitación y lugares que cuentan con la infraestructura. Sólo con oportunidades podemos decir que un adicto puede ser desintoxicado y rehabilitado”.
 
La metadona es el medicamento que se les aplica a los adictos en rehabilitación, una vez al día, aunado a las pláticas psicológicas.
 
Sin embargo, comenta que “algunos han consumido tanta droga, que quedan ‘tocados’ y deambulan por las calles como si fueran enfermos mentales, y en cierto modo lo son, por lo que requieren de tratamiento psiquiátrico”.